Dedicado a mi pequeño gran gigante, que día a día nos llena nuestra vida de amor y alegría. Y a su hermana; las dos razones para que esta vida merezca la pena vivirla.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El drama de la alimentación

Cuando Alan comenzó a comer, todos nos asombrabamos, comía de todo y en cantidades casi como para adultos, como igualmente era muy flaquito, festejabamos como comía... cuando llegó a los 2 años, se puso completamente selectivo con su comida, de un día para el otro, sólo quería comer cosas empanizadas, no importaba si eran milanesas de pollo, de carne, de soja o de pescado, no importaba si tenían jamón, queso, espinaca, calabaza o si eran las famosas patitas de cualquier tipo y variedad... Si bien esto comenzó a complicarnos a la hora de darle de comer, no me preocupó demasiado, aunque lo consulté con sus médicos; a lo cual todos dijeron que es común a esa edad que se pongan selectivos.
Pero a medida nos acercabamos a sus 3 añitos, la cosa se complicó, de golpe paso a que durante varios días no quisiera almorzar ni cenar, ni siquiera las cosas q le gustaban, allí pedí turno para una nutricionista infantil. Mientras esperabamos que el turno llegara, lo cual demoró 2 meses, Alan tenía días en que comía y días en que no. pero de pronto se vino la catástrofe, 10 días sin querer probar otra cosa q no fuera su leche. Ni galletitas, ni golosinas, ni nada, sólo leche y jugo.
Y llegó el día de la consulta médica, la nutricionista me decía que yo seguro exageraba, que seguro el picaba entre horas y por eso no quería comer... etc... me hizo llenar una planilla con lo que comía durante una semana, detallando hasta si se comía un caramelo o media galletita. Cuando vió la planilla no podía creer que la mayoría de los casilleros estuvieran completamente vacíos; y lo único que figuraba eran bananas y leche. Lo cual terminó llevando a un diagnóstico de algo así como una anorexia infantil selectiva (causada o agravada por su TGD).
No puedo explicar lo que pasamos ese tiempo en que no quería comer... la de cosas q me han dicho, "q sos vos, q no tenés paciencia, q le das porquerías, etc..."; los horarios de la comida eran caoticos, nervios, ansiedad, discusiones, etc.
Por suerte la nutricionista logró tranquilizarme, me dijo que ya se le pasaría, que simplemente lo ivamos a controlar de cerca en cuanto a analisis de sangre y peso para ver que estuviera bien. Todo estaba perfecto, solo que el seguía sin comer.
Eso nos hizo relajarnos, dejé de luchar para que él comiera, le hacía la comida que a él le gusta, y se la ponía en la mesa, si quería comer, barbaro, sino, se levantaba el plato lleno como lo había puesto. Y un día volvió a comer!!!!
Gracias a Dios, ahora come; quizás no grandes cantidades, y solamente come las cosas que él quiere, pero al menos come!!!!
Ahora, ya sé, que esto le puede volver a suceder cada dos o tres meses y durante 7 a 10 días. Paro ya sé que no tengo que alarmarme, simplemente acompañarlo y controlarlo.
Gracias a Dios, es una batalla menos; gracias a sus terapeutas, q trabajaron con el tema de la comida, y a los médicos que supieron orientarme y tranquilizarme.
Hoy ya no sufro pensando en si mi hijo comerá, sólo me vuelvo loca pensando que cocinarle; pero por suerte encontre una granja que hace de todo tipo de empanizados, de pollo y pescado, rellenos con verduras varias... no será la mejor alimentación. Pero es el comienzo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada